Aquellos que en lo escrito son más sabios
nada tienen sino el ciego, aturdido corazón.
Yo llamo al misterioso ser que aún
caminará en la arena húmeda del arroyo
tan parecido a mÃ, siendo en verdad mi doble,
y vendrá a ser de todo aquello imaginable
lo menos parecido, siendo en verdad mi antÃtesis,
y, allÃ, parado ante estos signos, mostrará
todo lo que he buscado; y lo susurrará como
con miedo a que los pájaros, alzados
sus gritos momentáneos con el alba,
lo lleven por el aire a los blasfemos.
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EGO DOMINUS TUUS