LA POESÍA SE PUEDE TRADUCIR
La huella de lo intraducible es lo más traducible como poema. Allí donde la lengua original adquiere pliegues de mayor dificultad y se blindan los significantes, la traducción puede desvelar en la lengua de destino aristas nuevas de sentido. Porque aquello más blindado en su significado por el significante es lo que traducido más percute como poético. Lo que en una lengua es huella de un sentido ulterior e ingobernable por el significado, en otra se convierte en significante de un más acá sensible: la poesía se puede traducir. La insolubilidad del original se traduce, es soluble, en lo traducido. El poder de fijación opera en el significado desde el significante en una búsqueda o utopía de sentido también por resolver en el punto de llegada: el poema es un acto aún por realizar, es lengua en acto.
CJA, prólogo a La licencia y el límite, de Robert Browning (DVD ediciones, 2005)